Yogur
- Aporta calcio, magnesio y fósforo.
- Regenera la flora intestinal (que se ve afectada por una mala alimentación y el abuso de medicamentos, especialmente de antibióticos).
- Es nutritivo, poco calórico (75 kcal/125 gr.) y muy saludable.
Kéfir
- Se parece al yogur, si bien su fermentación es doble (láctica y alcohólica), debido a pequeños microorganismos (una forma como otra cualquiera de llamar a los "bichos" que hacen que crezca y crezca...).
- Sí, has leído bien: el producto final contiene un pequeño porcentaje de alcohol.
- Se le atribuyen cualidades mágicas, aunque muchas de ellas no estén avaladas por estudios rigurosos.
Ambos aportan los nutrientes de la leche (haciéndolos más digeribles), mejoran el tránsito intestinal y refuerzan el sistema inmunológico.



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