Además de ser excelentes fuentes de proteínas, las carnes rojas contienen cantidades apreciables de vitaminas pertenecientes al grupo B como la B1, B2 y sobre todo la B12, nutrientes necesarios para la liberación de energía y para el proceso de crecimiento.
Ganar la batalla a la anemia
La vitamina B12 contribuye a la formación de glóbulos rojos y al igual que la vitamina B1 es necesaria para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Pero, sin lugar a dudas, el beneficio más significativo que ofrecen las carnes rojas en comparación con las blancas es su alto contenido de hierro y su fácil absorción por el organismo.
Una dieta deficiente en hierro puede derivar en anemia, cuyos principales síntomas son fatiga y debilidad. El hierro también ayuda al cuerpo a protegerse contra las infecciones y contribuye a la producción de colágeno, sustancia que mantiene unidos los tejidos del cuerpo.
¿Cuánta carne roja hay que consumir?
Una recomendación sensata es el consumo de carnes rojas entre 1 y 3 veces por semana, con excepción de aquellas personas a las que por alguna enfermedad se les restringe su consumo. Los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas necesitan un mayor aporte de hierro y proteínas, ya sea para el desarrollo y crecimiento de diferentes órganos del cuerpo o para la formación del feto; por eso pueden consumir carnes rojas diariamente.


